Periodismo narrativo

Entradas etiquetadas como “Arnoldo Alemán

Sueños de guerrillero

Decenas de muros en Managua están decorados con la imagen de un hombre enjuto, de cabello oscuro y rizado, gruesa perilla y mirada instruida bajo grandes anteojos. Pocos turistas conocen su nombre antes de visitar el país. Él es Carlos Fonseca Amador, uno de los fundadores y líder histórico del FSLN. Murió en 1976 durante una emboscada de la Guardia Nacional somocista. Tres años más tarde triunfaría la Revolución.

Los rostros que quedaron en la memoria del gran público internacional fueron los de Daniel OrtegaTomás Borge y otros dirigentes de menor rango como Ernesto Cardenal y Sergio Ramírez. La figura de Fonseca se diluyó en la historia mundial como la de tantos otros defensores de una u otra causa que murieron antes de ver cumplido su objetivo. No así en la nicaragüense y menos aún en la sandinista: su recuerdo permanece hoy más vivo que nunca.

Estudiante modelo –se graduó como bachiller del año- fue autor de célebres manifiestos. Uno de los más recordados lo escribió, desde algún lugar de Nicaragua, el 1 de mayo de 1969. Lo tituló ‘Por un Primero de Mayo guerrillero y victorioso’. Concebido como una crítica a los principales problemas socioeconómicos de la República, bien podría tratarse de una reivindicación actual.

“Es necesario que obreros, campesinos, estudiantes y todo el pueblosean conscientes de las demandas que se deben alzar en este momento”, rezaba el manifiesto antes de repasar cada una de ellas. Echemos un vistazo.

Aumento de salarios a todos los trabajadores y empleados; disminución de los precios de los alimentos, medicinas y demás artículos de primera necesidad”, pedía Fonseca. 42 años después de la emisión del documento y 32 después de la Revolución, los nicaragüenses continúan enfrentando alzas descontroladas en los precios de sus alimentos.

La Canasta Básica Urbana, unidad de medida de las necesidades ciudadanas que incluye comida y gastos del hogar, superó los 9.300 córdobas (unos 430 dólares) en febrero de 2011, un 10% más que en el mismo mes del año pasado.

Sólo los víveres han sufrido una subida del 36% en relación a 2010. Como casi todo en política nicaragüense, hay dos prismas a la hora de analizar los datos. El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, José Adán Aguerri, asegura que la Canasta Básica tan sólo se han elevado un 29% en tres años. Combinado con el 65% que según él han crecido los sueldos en Nicaragua, la población disfruta de mayor poder adquisitivo. Una visión muy similar mantiene el Frente Sandinista.

Otros sindicatos ofrecen datos encontrados: “los salarios se actualizan cada seis meses pero la canasta básica sube cada día”, denuncian. Son especialmente críticos con el incremento del 13% en el salario mínimo aprobado para 2011 tras la espectacular inflación de 2010. Argumentan, además, que los precios de los alimentos se encuentran desbocados tras el alza de los combustibles: el litro de súper se ha elevado un 20% en los últimos dos meses.

“No más despilfarro de dinero colectado en impuestos por el gobierno… disminución de los impuestos y de las tarifas por agua, luz y alcantarillado”, pedía también Fonseca. Desde luego, si algo no ha cambiado tras la Revolución ha sido el despilfarro de los bienes del Estado. Nicaragua se cuenta entre los países más corruptos de América Latina.

A ‘La Piñata’, la repartición en 1990 de tierras públicas entre la élite sandinista, antes de entregar el poder a Violeta Chamorro, le siguió la legislatura de Arnoldo Alemán. El líder liberal fue procesado por elexpolio de más de 100 millones de dólares durante los cinco años que fungió como presidente.  Tiene juicios pendientes en varios países. No en Nicaragua, aquí no se encarcelan corruptos.

Actualmente son investigados desfalcos millonarios en instituciones como la Dirección General de Ingresos, la empresa estatal de aeropuertos y la Alcaldía de Managua.

En lo que se refiere al cobro por el uso de la energía, los precios continúan al alza aunque el gobierno de Daniel Ortega invierte cantidades millonarias en subsidios. Recientemente ha asegurado que, aunque los precios suban, los ciudadanos pagarán lo mismo. La empresa distribuidora de energía eléctrica, Unión Fenosa, es una de las más criticadas del país. Mención aparte merece la situación de la empresa distribuidora de agua potable, Enacal, según varios medios de comunicación muy cercana a una posible privatización.

“Respeto al derecho de los trabajadores de la ciudad y el campo a organizar el movimiento sindical para reclamar sus derechos”, reclamaba el manifiesto de 1969. Los sindicatos nicaragüenses son conocidos por su beligerancia aunque se encuentran profundamente polarizados.

El Frente Nacional de los Trabajadores (FNT), aglutina las asociaciones sandinistas, mientras el resto integra el grupo de los autoproclamados “sindicatos democráticos”. Estos últimos denuncian que los trabajadores del Estado son obligados a pertenecer a la FNT bajo amenaza de despido.

Otra de las reivindicaciones de Fonseca fue “la duplicación del presupuesto que el gobierno dedica a la enseñanza primaria, media, técnica y universitaria”.  Durante la dictadura de Somoza el 50% de los nicaragüenses era analfabeto. Una de las grandes conquistas de la Revolución fue reducir esa tasa hasta el 13%. El presupuesto universitario también se ha incrementado aunque ha de competir con decenas de instituciones privadas.

No todo ha sido luz: el sistema educativo atraviesa una situación crítica 42 años después. Cerca de 500.000 niños han quedado sin matricular en el curso 2011, aproximadamente el 25% de los infantes en edad escolar. La mitad de las escuelas del país no tienen agua potable y se necesitan 20.000 pupitres. En Nicaragua es común ver como cinco niños comparten una sola mesa y otros tienen que escribir en el suelo. Los muros se caen a cascajos. Algunos padres no llevan a sus hijos a la escuela por temor a que se desplome.

A pesar de ello, el Ministerio de Educación ha visto disminuido su presupuesto a nivel porcentual tras la última reforma del Ejecutivo. Del 3,98% que recibía en 2009 y el 3,82% de 2010 se ha pasado a un 3,65%. Aún así es mayor que en varios años de gobierno liberal.

‘Por un primero de mayo guerrillero y victorioso’ también se refería a lalucha contra la desocupación. Esta es otra guerra en la que aún quedan muchas batallas por librar. Aunque el gobierno reconoce un desempleo del 8%, lo cierto es que sólo el 20% de los nicaragüenses disfruta de un empleo convencional y asegurado.

Más del 38,8% de la población nada en las miserias del subempleo. Un 64,9% define su ocupación como informal: no disfrutan de los beneficios que ofrece la ley: el cacahuetero del semáforo no sabe si mañana tendrá ‘reales’ para comprar más. El vigilante privado pone su vida en juego por un sueldo de hambre.

Otra de las aspiraciones de Fonseca era la salud. Pedía la “Instalación de nuevos hospitales y mejoramiento de servicios”. En Nicaragua se han construido tras la Revolución decenas de nuevos y flamantes hospitales, solo que la gran mayoría no puede afrontar coserse un solo punto en ellos: son de propiedad privada y mantienen precios prohibitivos para lustrabotas o jardineros.

Los hospitales públicos hacen lo que pueden con el presupuesto asignado. Cada cierto tiempo aparece en televisión o prensa alguien quejándose de que tardaron meses en atender su dolencia. Sin embargo, el valor porcentual del presupuesto del Ministerio de Salud también ha sido reducido tras la última reforma. Ha pasado del 4,09% de 2009 al 3,65% de 2011.

Fonseca se refirió también a la atención que requieren la costa atlántica y las zonas que sufren mayor abandono. Aún con los evidentes avances que se han producido en esta materia, la realidad es que en Nicaragua continúan existiendo dos países: la costa Pacífico, urbana y desarrollada en el contexto local, y la bañada por el mar Caribe, rural e indígena. Para llegar a Bluefields, capital de la Región Autónoma del Atlántico Sur, existen dos opciones: invertir cinco horas en una lancha neumática a través de un río o viajar en avión.

Estas eran las reivindicaciones de Fonseca. El guerrillero tenía un sueño: una Nicaragua libre y mejor. Esa batalla no concluyó con la Revolución, por cierto, por demérito de algunos de sus precursores; Continúa librándose en cada hogar nicaragüense, en las hoces de los campesinos, los picos de de los mineros y las sandalias de los pescadores, en las ilusiones de los que vierten su sudor ajenos a Managua y los entresijos de una clase política empeñada en enterrar sus esfuerzos expoliando el tesoro público.

Publicado en Elmundo.es


¿Asamblea de ‘losers’?

“Ente inoperante y costoso”. Al Parlamento Centroamericano (Parlacen) no le han dedicado palabras más dulces en los últimos años. “Cueva de inmunidades” lo denomina el presidente panameño, Ricardo Martinelli, el líder más crítico con su existencia, decidido a desvincular a su país del organismo regional. “Un lugar únicamente para una gran cantidad de gente ‘loser’, de perdedores que se quedan a parrandear y a beber con inmunidad”, lo califica.

No es una opinión aislada, sino cada vez más compartida por políticos y ciudadanos centroamericanos. El Parlacen fue creado en 1991 como medio para agilizar, fiscalizar y asegurar el éxito del Sica, como se conoce al Sistema de Integración Centroamericano. Casi 20 años después parece claro que el objetivo principal no se ha cumplido. La Unión Centroamericana no se ve más que como una utopía difícilmente realizable.

La creación de la cámara no pudo evaporar las fricciones entre sus miembros. Se han sucedido varios diferendos bilaterales que han terminado por minar sus ya de por sí frágiles estructuras internacionales. 2009 fue testigo de una dolorosa división debido al Golpe de Estado en Honduras. Nicaragua no reconoce aún a Porfirio Lobo como líder, aunque las posiciones se encuentran cada vez más cercanas gracias a la anulación de los juicios contra el ex presidente Zelaya.

La soberanía del Río San Juan es otro motivo de disputa. Costa Rica no pertenece al Parlacen, pero sus tensas relaciones con Nicaragua influyen de manera decisiva en la inestabilidad del territorio y, por ende, al fracaso del Sica. La última reunión bilateral entre ambos países se dio en Peñas Blancas, frontera común. Las mesas estaban dispuestas para que cada delegación se sentase en su territorio. Centroamérica se reflejaba así en la lejana Corea, pero esta vez los comensales hablaban español.

Por si las dificultades en la integración regional fuesen poco, la cámara se ha convertido en el paraíso de aquellos que gustan apropiarse de lo público para satisfacer sus insaciables apetitos de riqueza y poder. Hasta tres ex presidentes acusados de corrupción se han amparado en la inmunidad que garantiza la institución para evitar ser juzgados en sus países.

El nicaragüense Arnoldo Alemán, el guatemalteco Alfonso Portillo y la panameña Mireya Moscosa intentaron atenerse al derecho de antejuicio del Parlacén para evitar verse con los de toga y martillo. Los ex líderes de los países firmantes son miembros parlamentarios de todo derecho.

Lo cierto es que la mayoría de centroamericanos no sabe para qué sirve la cámara. Los diputados, 20 de cada país, se reúnen y cobran su salario, pero los frutos no son palpables. Quizá se trate de un problema de comunicación: su presencia mediática es nula. Sin embargo, en un itsmo tan ávido de buenas noticias, parece complicado.

Si el Parlacen es desconocido por los ciudadanos, para muchos políticos se trata de un retiro forzoso, una institución de segunda fila, “el lugar donde van las lacras de los partidos políticos”, según Martinelli. Existe un creciente rechazo a fungir como parlamentario centroamericano. Augusto Navarro, político nicaragüense, es uno de tantos que han renegado de una silla en esa institución: “no tengo ni el más mínimo deseo de estar en el Parlacen, porque a mí me da la impresión que es un desperdicio de recursos y no quisiera ser parte de ese desperdicio”, decía hace unas semanas.

Incluso pasa desapercibido para las instituciones internacionales. El presidente de la cámara, Dorindo Cortez, panameño, por cierto, no fue invitado al último congreso de la Unión Interparlamentaria, auspiciada por Naciones Unidas y celebrada en su país. Cuando arribó al edificio, la policía le sacó por la fuerza.

¿Cómo se podría transformar el Parlacen? Algunos abogan por la reducción del número de parlamentarios y la fiscalización de su ejecución presupuestaria para aumentar su productividad y, lo que no es menos importante, su credibilidad, pero otros abogan directamente por su disolución.

Tal es el caso del beligerante Martinelli. El líder sureño no ha dudado en utilizar todos los mecanismos legales a su alcance para desatar los lazos entre su país y el Parlacén. Una disposición de la Corte Centroamericana de Justicia declaró inaplicable la ley que desvinculaba a Panamá del organismo. La reacción del país canalero fue rechazar la jurisdicción de esta corte. Nunca había ratificado sus estatutos.

Martinelli ha encontrado apoyos entre votantes y detractores, así como entre una parte de centroamericanos que continuan considerando al Parlamento Centroamericano como una institución oscura e inoperante pero, eso sí, muy beneficiosa para los bolsillos de sus miembros.

Publicado en Elmundo.es


Las manos bajo la mesa

Nicaragua ha visto desfilar a cientos de políticos y altos funcionarios en el último siglo. Dictadores, revolucionarios, liberales, conservadores… distintos gobiernos para diferentes épocas pero la mayoría unidos bajo un denominador común: el expolio de las arcas del Estado.

En el Siglo XXI todo se puede medir y comparar. Por supuesto, la corrupción no iba a ser una excepción. Transparencia Internacional lleva años evaluando el impacto de la corruptela en administraciones de todo el mundo. Su último informe, referente a datos del pasado 2010, sitúa a Nicaragua en el puesto 127 de 178 países en el Índice de Percepción de Corrupción.

No es el único dato que arroja. En otro estudio, esta vez centrado en lapercepción de corrupción en el mundo, medido en una escala del 0 al 10 en la cual el 0 es la corrupción total y el 10 la ausencia de ella, Nicaragua apenas alcanza una puntuación de 2.5.

Datos, desde luego, preocupantes para el desarrollo del segundo país más pobre de América Latina, tan sólo por delante de Haití. El poco ‘real’ disponible en caja vuela para servir a intereses personales o partidarios. La situación es todavía más preocupante si se tiene en cuenta que la corrupción no entiende de signo político.

Repasemos las actuales denuncias de corruptela publicadas por los medios de comunicación independientes. Por un lado, existe un supuesto desfalco en la Dirección General de Ingresos (DGI) instigado por Walter Porras, director de la institución hasta hace dos semanas, cuando fue misteriosamente sustituido. Porras es una de las personas de confianza del presidente Daniel Ortega.

El agujero en la DGI puede ser millonario, pero hasta ahora el ex director no ha sido investigado. Sí sus subordinados. Por cierto que gran parte del dinero filtrado se destinó supuestamente a organizar actos partidistas. Incluso se habría llegado a formar una banda de música, ‘Los Tigres del Ritmo’, para reproducir ‘rolas’ sandinistas, en la que habría participado el mismo Porras, .

Otra supuesta corruptela, esta vez en el Consejo Supremo Electoral, fue denunciada por un periodista de ‘El Nuevo Diario’ hace unos meses. Por cierto, recibió una amenaza de muerte por su investigación.

A ello se añade un caso de robo en la Alcaldía de Managua, desde donde salieron 157 cheques valorados en millones de córdobas. Por ahora tan sólo hay dos sentenciados a prisión, funcionarios menores del Ayuntamiento. Ellos denuncian que el dinero se destinaba a pagar a los ‘rotondistas’ que hacen propaganda al FSLN. Los cheques fueron liberados por Fidel Moreno, secretario general de la comuna, que aduce desconocimiento y ha denunciado a los concejales liberales que le acusan de ser el instigador de la trama.

El 27 de abril se convocó una rueda de prensa en la sede de la comuna. Una fiscal del Ministerio Público compareció junto a Moreno, asegurando que no había pruebas para su inculpación; Sí, una fiscal compareciendo junto al acusado en el lugar de trabajo del mismo.

Muchas de estas tramas pueden sorprender, pero otras superan la ciencia ficción. Es el caso de la trama de ‘Emprecosa’ que sacó a la luz ‘La Prensa’. Esta compañía vendió a la Empresa Administradora de Aeropuertos Internacionales material valorado en más de un millón de dólares.

Lo curioso es que fue supuestamente constituida usurpando la identidad de personas humildes residentes a 400 kilómetros de distancia una de otra. Todavía no se sabe nada de la mercancía. Por no mencionar el consabido tema del manejo discreccional de la cooperación venezolana por parte de Daniel Ortega.

El drama ha sido constante en lo últimos ochenta años de historia pinolera. Mención aparte, por supuesto, merece el patrimonio de los Somoza, construido a partir de su influencia en todas las instituciones del Estado. Se atribuye a Anastasio S. García, el patriarca, primero de la familia en el poder, una frase lapidaria que sentencia su control sobre la economía pinolera: “Que yo sepa sólo tengo una finca y se llama Nicaragua”, habría dicho el dictador. Se calcula que la fortuna familiar podría haber superado los 5.000 millones de dólares repartidos en cuentas en paraísos fiscales. Suyas eran las principales empresas del país.

Cincuenta mil personas dieron su vida para acabar con esa dinastía en una lucha revolucionaria armada, pero la guerra no pudo borrar la corrupción. Otro gran caso histórico es el conocido en Nicaragua como‘La Piñata’, protagonizado por las élites gobernantes del Frente Sandinista justo antes de entregar el poder tras la victoria de Violeta Chamorro en las elecciones de 1990.

Centenares de terrenos y posesiones estatales, la mayoría expropiados tras la dictadura, pasaron supuestamente a formar parte de los patrimonios de los dirigentes del partido días antes de la toma de posesión de la nueva presidenta. Un periodista del diario local ‘La Prensa’ ha sido galardonado recientemente por una investigación sobre el patrimonio del Comandante de la Revolución Tomás Borge, una de las figuras prominentes del FSLN, cuyos movimientos financieros son algo más que discutidos.

Tras la ‘Piñata’ y Violeta Chamorro, quien tampoco se libra de acusaciones, apareció en escenaArnoldo Alemán, el hombre de los 20 millones de dólares. Es la cantidad de las arcas del Estado que se habría embolsado el ex presidente. Fue denunciado ante tribunales nacionales e internacionales, e incluso llegó a ser condenado a prisión, pero no cumplió la pena.

Recibió un peculiar “permiso de convivencia familiar” que le permitió circular libremente por la capital, Managua. La Corte Suprema de Justicia anuló sus cargos en 2009, en un movimiento que sus detractores ligan al interés de Daniel Ortega, quien según ellos controla a los magistrados, por repartirse cuotas de poder con Alemán.

Recientemente tuve una conversación sobre este tema con la diputada del Rescate del Sandinismo Mónica Baltodano. Me señaló precisamente que el mayor drama de la corrupción en Nicaragua es que “no existe un solo corrupto que haya estado un día en la cárcel”. Recientemente, es cierto, sólo se condena al mensajero.

Otra apreciación interesante, acerca de la institucionalidad democrática: “Si tienes, como ocurre en Nicaragua, una Contraloría General de la República totalmente partidarizada, no tienes como sociedad mecanismos para impedir que se produzcan actos de corrupción”.

Es imposible relatar más episodios de expolio al erario en un espacio tan breve como el que ha de ser un blog informativo. La corrupción gana relevancia por la cercanía de las elecciones. Según diversas encuestas, existe un gran número de indecisos, además de preverse gran abstención. Muchos no acudirán a las urnas ante un obvio dilema moral: no creen poder votar a quien no robe, por incomparecencia, sino a quien menos robe.

Publicado en Elmundo.es