Periodismo narrativo

Archivo para marzo, 2013

Una noche en el ‘infierno’ del Karaiskaris

Corriendo, como siempre, llegué a uno de los estadios más míticos de Europa. Era mi primera vez en el Georgios Karaiskaris, hogar del Olympiakos. Los de El Pireo se enfrentaban al Levante en un duelo por alcanzar los octavos de final de la Europa League. A pesar de haber perdido por tres goles a cero en la ida, los aficionados de los rojos todavía tenían la esperanza de levantar el partido.

Así era, a juzgar por el aspecto del campo: miles se habían dado cita en el coliseo griego una horas antes del comienzo del partido. En los prolegómenos no cabía ni un alfiler en las alrededor de 30.000 localidades del Karaiskaris. Quince minutos antes del inicio comenzó el ritual: todo el estadio comenzó a cantar de súbito, haciendo difícil la comunicación incluso con la persona más cercana.

Fondo norte y sur cantaban al unísono en unas ocasiones y en otras se turnaban en curiosas competiciones. Desde luego el “equipo de los pobres” (así me lo habían definido varios hinchas en los bares helenos desde mi llegada al país), saben cómo animar.

Varias bengalas (auténtica devoción de los griegos) se encendieron a uno y otro lado del campo aumentando la presión ambiental. No sirvió de mucho, porque a los 8 minutos el Levante ya se había adelantado, apaciguando algo los ánimos. Los de algunos, eso sí, porque unos minutos después se producía una invasión de campo por parte de un puñado de hinchas: un jugador granota había osado vacilar a uno de los suyos, algo prohibido en el Karaiskaris. El partido no tuvo mucha más historia, el espectáculo estuvo en las gradas. Los hinchas siguieron animando hasta el pitido final y después persiguieron a su presidente en busca de explicaciones.

Yo me fui satisfecho por haber pasado una velada europea en uno de los campos con más carácter del continente.